Una cuestión de reconocimiento

Una cuestión de reconocimiento

por Alejandro Parra de ACOOC

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Mariopremio

Mario (tercero de la derecha) con las otras personas premiadas en 2014 por el Centro Muhammad Ali

El sábado 27 de septiembre en la ciudad estadounidense de Louisville Kentucky, Mario Andrés Hurtado Cardozo, objetor de conciencia colombiano de 22 años, recibió el Premio a la Convicción otorgado por el Muhammad Ali Center. Este galardón se entrega a jóvenes menores de 30 años que se han destacado por su trabajo en defensa de la justicia social y los derechos humanos en diversos países del mundo.

Mario fue seleccionado entre numerosas nominaciones provenientes de Latinoamérica, debido principalmente a su decisión de rehusarse a ser entrenado para la guerra y trabajar por los derechos de jóvenes de sectores populares, los cuales son el principal objetivo de reclutamiento de todos los grupos armados en Colombia, incluyendo las fuerzas militares que son en el ejército que más jóvenes vinculan a la guerra en el país bajo la figura del servicio militar obligatorio.

Mario se rehusó a prestar el servicio militar; a cambio optó por trabajar desde el Hip Hop con Jóvenes de Soacha, el municipio de Colombia que más recibe población desplazada por la violencia; también acompañó las denuncias de madres que perdieron a sus hijos como consecuencia de los falsos positivos, que han dejado en el país 4200 víctimas de las cuales solo el 14% han sido reconocidas como tal y reparadas por el Estado[1]. Luego de su trabajo en Soacha, Mario se vinculó a la Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia, en donde actualmente trabaja como asesor jurídi

Tormentas en La Unión, Comunidad de Paz

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De repente, la vida en La Unión, parte de la Comunidad de Paz, puede convertirse en turbulenta. Las cosas han estado muy tranquilo recientemente, entonces la mayoría de los disturbios vienen en la forma de una manada de caballos quienes han organizado sus propias carreras corriendo por la casa, o intentando a ubicar el helicóptero encima pero encontrando solamente un colibrí o dos bien ruidosos. Pero a veces los disturbios cambian en huracanes y son un poco menos maravillosos.

El miércoles pasado y hasta el jueves golpeó una tormenta enorme en La Unión. La lluvia caía en cortinas en los techos de zinc y creaba un enrejado de quebradas miniaturas entre todas las casas. Los vendavales arrancaron por el caserío, sacando cosas y tumbándolas, mientras que los relámpagos golpearon por lo menos dos secadoras. La Unión ya sigue sin luz por más que 13 días.

El mismo miércoles, una tormenta de otra variedad llegó cuando los primeros diecisiete soldados de la Brigada Móvil 24 pasaron por La Unión. Ni unos minutos después, más llegaron a través, y más. En total, sobre 50 pasaron por el caserío.

La Comunidad de Paz se fundó hace más que diecisiete años por principios específicamente removiendo a los miembros de la Comunidad del conflicto. Incluye no provenir ningún apoyo logístico a ningún actor armado ni tenerlos dentro de espacios comunitarios, no tener ni apoyar armas de ningún tipo y decir “no”a la injusticia y la impunidad. En el medio de una de las zonas más calientes, más combativos de Colombia, la Comunidad se unió y declaró que los miembros eran afuera, y respetuosamente pidieron que desde allí, los actores de cualquier grupo armado eviten el área. Se consedó medidas primero cautelares, y entonces provisionales de la Corte Interamericana que las protegen y validan este estándar. La última vez que demoraban unas fuerzas militares en frente de las casas de La Unión fue hace sobre seis años.

Esta vez los soldados pasaron justamente como otro hurracán. Cuando representantes de la Comunidad y acompañantes de FOR, quienes también viven en La Unión, fueron para hablar con unos de ellos, sus líderes hablaron en tonos respetuosos mientras reconocer que aunque habían visto las vallas de la Comunidad antes (que marcan la tierra y listan los principios de la Comunidad), eligieron de todos modos caminar por allí. Dijeron que estaban esperando apoyo de uno de sus soldados, quien estaba enfermo, y que lo habían dejado en el otro lado del caserío. No importa que esta era todavía la tierra que trabaja la Comunidad, y que no eran permitidos estar allí incluso antes de que se enfermaba. Cuando uno de los grupos más pequeños paró para descansar cerca de la malla, pero todavía dentro, y de nuevo les hablaron, unos soldados se disculparon por estar en la Comunidad. Otros se negaron de disculparse y declararon, “¡Este es Colombia!”y “Lo que pasa al enfermo es responsabilidad de ustedes.” Cuando otro soldado empezó a cruzar, después de la mayoría de su tropa había ido, y se acercaron aún más miembros de la Comunidad, postuló, “Bueno, los otros pasaron por aquí, entonces yo, también,” y así hizo.

La Comunidad de Paz significa justo eso – un espacio por la no guerra. Según la teoría de la Comunidad, donde hay un grupo de actores armados, incluso militares, seguro que siguen los otros grupos armados. Para evitar el conflicto, la Comunidad ha escogido evitar los actores armados totalmente, y en vez de eso convivir y trabajar juntos, para crear la paz que ven por este mundo. Y después de diecisiete años de declararse así y vivir sus principios, todavía hay violaciones de sus esperanzas y sus derechos.

COMUNICADO OFICIAL, VISITA DE ACOMPAÑAMIENTO AL CASO DEL OBJETOR DE CONCIENCIA JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTÍZ

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Una vez más se verifica que no existen garantías para ejercer el derecho a objetar en el ejército.

 

El pasado viernes 11 de julio, a las 2:30 pm, dos integrantes de la Acción Colectiva de Objetores de Conciencia y dos acompañantes internacionales de FOR (Peace Presence), nos reunimos con el Coronel Zambrano, el Teniente Alarcón y el Mayor Medina, todos integrantes del Batallón Reveíz Pizarro ubicado en Saravena Arauca.

Los objetivos de la reunión eran 1. Verificar la situación y las condiciones en las que está ejerciendo su derecho fundamental Jefferson Shayanne 2. Notificar a los responsables del batallón, sobre el acompañamiento que se le viene dando 3. Notificar a los responsables del batallón sobre las recomendaciones nacionales e internacionales para el ejercicio del derecho que deben respetar 4. Realizar la entrega del material de intendencia que le fue asignado a Jefferson Shayanne, toda vez que en su calidad de objetor de conciencia, no puede ser forzado a portar uniforme o portar un arma.

Con relación a estos objetivos a partir de nuestra visita podemos concluir que:

Las condiciones en las que está ejerciendo su derecho Jefferson Shayanne, son claramente adversas a su situación como objetor y no generan ninguna garantía para su derecho. En primer lugar, desde que Jefferson manifestó su condición de objetor e hizo pública su declaratoria, su derecho ha sido coaccionado y Jefferson ha sido cuestionado en virtud de sus razones constantemente. Aún en presencia de nosotros, el Coronel Zambrano inquirió a Jefferson preguntándole que haría si “el enemigo” atacara el batallón justo en ese momento; “Yo me escondo” fue la respuesta de Jefferson, afirmación que desconcertó a los militares presentes, mientras nosotros les recordábamos precisamente con base en dicha afirmación, que Jefferson en estos momentos no es un soldado, sino un objetor de conciencia, que está siendo retenido contra su voluntad en una instalación militar.

Dentro de la coacción al derecho, también verificamos que el trato que se le ha dado a Jefferson ha sido el de un soldado, omitiendo las constantes interlocuciones en las que Jefferson ha buscado dejar clara su negativa a estar en el batallón por ser objetor de conciencia. En palabras del Coronel Zambrano, “Jefferson es soldado desde el momento mismo que lo inscribieron en el registro como tal y no puede ser tratado de otra forma”.

Una vez fueron verificadas las condiciones adversas que no permiten la garantía del derecho, los militares presentes, fueron notificados de nuestro acompañamiento y de las recomendaciones nacionales e internacionales que existen para la protección del derecho, sin embargo, pese a la notificación, el Coronel Zambrano dejó claro que ellos solo respetarán dichas recomendaciones hasta cuando les llegue una orden certificando que Jefferson es objetor de conciencia y que por lo tanto debe ser desacuartelado.

Dentro de las recomendaciones internacionales, una de las más importantes es que el objetor de conciencia no puede ser obligado a portar y manipular armas o intendencia de tipo militar, cuestión que en este caso no se ha respetado, pues cuando Jefferson ha intentado entregar el fusil, la respuesta que recibe es que ellos no pueden recibírselo y que en caso de que él lo dejara por ahí, el arma podría perderse y el tendría que asumir las graves implicaciones que eso acarrearía. Por esta razón, propusimos hacer un acta de entrega del fusil y el uniforme, que firmaríamos como testigos un representante de ACOOC y una representante de FOR, pero el Coronel Zambrano y los militares presentes, se negaron a acoger dicha opción, argumentando que “hasta no recibir una certificación de Jefferson como objetor de conciencia, seguirá siendo tratado como un soldado, por eso debe conservar el arma, la intendencia y el uniforme”.

Por último, la postura de los militares presentes en la reunión, fue la de no darle ningún trato de objetor a Jefferson hasta que no llegue un documento oficial que lo certifique como tal, a su juicio las razones alegadas por Jefferson no lo hacen inmediatamente objetor, ya que las creencias religiosas y humanitarias que el manifiesta, según ellos también están presentes en otros integrantes del batallón, además, en palabras del Teniente William Ovaldo Romo, en una conversación que sostuvo con Jefferson le dijo: “Uno puede matar una persona, luego va a la iglesia, reza y pide perdón, y no pasó nada… la religión no es excusa para no prestar el servicio militar”.

Como ACOOC, a partir de este comunicado, queremos dejar clara nuestra preocupación por las condiciones bajo las cuales Jefferson está haciendo su ejercicio del derecho fundamental a objetar. Consideramos que la presión que recibe constantemente Jefferson (que se manifiesta en hechos como pararlo un día a las 3am, obligarlo a que se ponga el uniforme, sentarlo solo a él en un salón y explicarle porque debería desistir de su convicción, basándose en todas las ventajas que tiene ser un soldado) no le permite ejercer plenamente su derecho.

También consideramos que los efectivos que hablaron con nosotros, omiten todas las recomendaciones internacionales, al declarar que solo hasta cuando haya una “certificación oficial” le darán a Jefferson un trato de objetor de conciencia. La ausencia de una certificación o documento similar no es excusa para violar un derecho fundamental, ninguna de las otras formas de objeción de conciencia reconocidas en la constitución depende de un documento para ser respetada, es evidente el desconocimiento de la norma por parte de los militares y en consecuencia, la ausencia total de garantías para ejercer el derecho dentro de las instalaciones militares.

Instamos entonces, a las organizaciones de Derechos Humanos, a los medios de comunicación, y a las redes y plataformas sociales organizadas, a manifestar su apoyo a este joven, que decidió rehusarse a hacer parte de un espiral de violencia, en uno de los batallones más cuestionados del país.

OFFICIAL STATEMENT: ACCOMPANIMENT VISIT FOR THE CASE OF CONSCIENTIOUS OBJECTOR JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTIZ

Para español, haz clic aquí

Once again it is confirmed that there are no guarantees to exercise the right to object in the army.

Last Friday, July 11, at 2:30pm, two members of Collective Action of Conscientious Objectors (Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Consciencia, or ACOOC) and two international observers from FOR Peace Presence met with Colonel Zambrano, Lieutenant Alarcón, and Major Medina, all members of the Reveíz Pizarro Battalion located in Saravena, Arauca.

The objectives of the meeting were: 1) To verify the status and conditions in which Jefferson Shayanne is exercising his fundamental right to conscientious objection; 2) To notify those in charge of the battalion of the accompaniment that he is being provided; 3) To inform those in charge of the battalion of the national and international recommendations for the exercising of this right that they should be respecting; 4) For Jefferson to be able to turn in the military equipment that was assigned to him, given that in his position as a conscientious objector he cannot be forced to wear a uniform or carry a gun.

With regard to these objectives, we conclude the following from our visit:

The conditions under which Jefferson Shayanne is exercising his right are clearly adverse to his position as an objector, and do not establish any guarantee of his right. Firstly, since Jefferson expressed his status as an objector and made his declaration public, his right has been suppressed and he has been questioned constantly about his reasons. Even in our presence, Col. Zambrano askedJefferson what he would do if the “enemy” were suddenly to attack the battalion. “I would hide” was Jefferson´s response, a statement that baffled the soldiers present. We reminded them that based on that statement, Jefferson is a conscientious objector, not a soldier, being held against his will at a military facility.

Based on this suppression of his rights, we also confirmed that Jefferson has and continues to be treated as a soldier, despite his constant dialogue and communications to make clear his refusal to be in the battalion because he is a conscientious objector. In the words of Colonel Zambrano, “Jefferson was a soldier from the moment they recorded him in the registry as such, and he cannot be treated any other way.”

After verifying the adverse conditions impeding the guarantee of Jefferson’s right, the military officials present were notified of our accompaniment and of the national and international recommendations that exist for the protection of this right. Nevertheless, Colonel Zambrano made it clear that they will only respect these recommendations when they receive an order certifying that Jefferson is a conscientious objector and therefore must be discharged.

One of the most important international recommendations is that a conscientious objector cannot be forced to carry or handle weapons or military equipment. In Jefferson’s case, this has not been respected. When Jefferson has tried to turn in his weapon, the response he gets is that they cannot take it, and should he leave it with them, the weapon could be lost and he would then have to assume the serious implications that would follow. For this reason, we proposed that he be able to turn in his gun and uniform, and that one member of ACOOC and one member of FOR PP would sign as witnesses.  Colonel Zambrano and the other military officials present refused to accept that option, arguing that “until receiving certification that Jefferson is a conscientious objector, he will continue being treated as a soldier, and therefore must keep his weapon, equipment, and uniform.”

In the end, the position of the military personnel present in the meeting was to not treat Jefferson as an objector until receiving an official document that certifies him as such. In their judgment, the reasons given by Jefferson do not immediately make him an objector. According to them, the religious and humanitarian beliefs that he holds are also held by other members of the battalion, and furthermore, in the words of Lieutenant William Ovaldo Romo to Jefferson: “Someone can kill a person, then go to church, pray, and ask for forgiveness, and nothing happens… religion is not an excuse not to perform military service.”

As ACOOC, from this statement on, we want to be clear about our concern for the conditions under which Jefferson is exercising his fundamental right to object. We consider that the pressure that Jefferson constantly receives (demonstrated by acts such as waking him up one day at 3 AM, forcing him to put on his uniform, and sitting him alone in a room to explain to him why he should give up his convictions based on all the advantages that being a soldier has) does not allow him to fully exercise his right.

We also consider that their communication with us, in which they declared that only when there is an “official certification” will they give Jefferson the treatment of a conscientious objector, omits all of the international recommendations. The absence of a certification or similar document is not an excuse to violate a fundamental right. None of the other recognized forms of conscientious objection in the constitution depend on a document to be respected. It is evident that there is a lack of recognition by the military, and consequently a total absence of guarantees to exercise this right within military facilities.

We urge human rights organizations, through means of communication, networks, and organized social platforms, to show their support for this young man who decided to refuse to be part of a cycle of violence in one of the most questionable battalions in the country.

 

Collective Action of Conscientious Objectors

FOR Peace Presence

Even Those Who Chose Peace Suffer in this War Zone

Letter from Colombian Peace Community

By Gina Spigarelli

On some days in La Unión, the war is a faint pulse in the background — a far-off helicopter heard but not seen, or a military troop walking by on their way to a distant destination. On those days, to an outsider, La Unión is like any small town in the world. Neighbors talk about their days — about the cake being baked down the road or the baby with a cold. They work their fields in the hot sun and convene in the center of town when it sets.

On other days, the war permeates every moment. There are days when the war is so close that there is nothing else. When the jungle right around the peace community heats up with combat, the primary concern is generally for the unarmed civilians, particularly peace community members themselves. Our neighbors don’t go work the fields — they stay near the FOR house, pay close attention to what other civilians say when they are coming up or down from the hills, and make sure that they are safe. Things get quiet and tense in the village.
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