COMUNICADO OFICIAL, VISITA DE ACOMPAÑAMIENTO AL CASO DEL OBJETOR DE CONCIENCIA JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTÍZ

COMUNICADO OFICIAL, VISITA DE ACOMPAÑAMIENTO AL CASO DEL OBJETOR DE CONCIENCIA JEFFERSON SHAYANNE ACOSTA ORTÍZ

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Una vez más se verifica que no existen garantías para ejercer el derecho a objetar en el ejército.

 

El pasado viernes 11 de julio, a las 2:30 pm, dos integrantes de la Acción Colectiva de Objetores de Conciencia y dos acompañantes internacionales de FOR (Peace Presence), nos reunimos con el Coronel Zambrano, el Teniente Alarcón y el Mayor Medina, todos integrantes del Batallón Reveíz Pizarro ubicado en Saravena Arauca.

Los objetivos de la reunión eran 1. Verificar la situación y las condiciones en las que está ejerciendo su derecho fundamental Jefferson Shayanne 2. Notificar a los responsables del batallón, sobre el acompañamiento que se le viene dando 3. Notificar a los responsables del batallón sobre las recomendaciones nacionales e internacionales para el ejercicio del derecho que deben respetar 4. Realizar la entrega del material de intendencia que le fue asignado a Jefferson Shayanne, toda vez que en su calidad de objetor de conciencia, no puede ser forzado a portar uniforme o portar un arma.

Con relación a estos objetivos a partir de nuestra visita podemos concluir que:

Las condiciones en las que está ejerciendo su derecho Jefferson Shayanne, son claramente adversas a su situación como objetor y no generan ninguna garantía para su derecho. En primer lugar, desde que Jefferson manifestó su condición de objetor e hizo pública su declaratoria, su derecho ha sido coaccionado y Jefferson ha sido cuestionado en virtud de sus razones constantemente. Aún en presencia de nosotros, el Coronel Zambrano inquirió a Jefferson preguntándole que haría si “el enemigo” atacara el batallón justo en ese momento; “Yo me escondo” fue la respuesta de Jefferson, afirmación que desconcertó a los militares presentes, mientras nosotros les recordábamos precisamente con base en dicha afirmación, que Jefferson en estos momentos no es un soldado, sino un objetor de conciencia, que está siendo retenido contra su voluntad en una instalación militar.

Dentro de la coacción al derecho, también verificamos que el trato que se le ha dado a Jefferson ha sido el de un soldado, omitiendo las constantes interlocuciones en las que Jefferson ha buscado dejar clara su negativa a estar en el batallón por ser objetor de conciencia. En palabras del Coronel Zambrano, “Jefferson es soldado desde el momento mismo que lo inscribieron en el registro como tal y no puede ser tratado de otra forma”.

Una vez fueron verificadas las condiciones adversas que no permiten la garantía del derecho, los militares presentes, fueron notificados de nuestro acompañamiento y de las recomendaciones nacionales e internacionales que existen para la protección del derecho, sin embargo, pese a la notificación, el Coronel Zambrano dejó claro que ellos solo respetarán dichas recomendaciones hasta cuando les llegue una orden certificando que Jefferson es objetor de conciencia y que por lo tanto debe ser desacuartelado.

Dentro de las recomendaciones internacionales, una de las más importantes es que el objetor de conciencia no puede ser obligado a portar y manipular armas o intendencia de tipo militar, cuestión que en este caso no se ha respetado, pues cuando Jefferson ha intentado entregar el fusil, la respuesta que recibe es que ellos no pueden recibírselo y que en caso de que él lo dejara por ahí, el arma podría perderse y el tendría que asumir las graves implicaciones que eso acarrearía. Por esta razón, propusimos hacer un acta de entrega del fusil y el uniforme, que firmaríamos como testigos un representante de ACOOC y una representante de FOR, pero el Coronel Zambrano y los militares presentes, se negaron a acoger dicha opción, argumentando que “hasta no recibir una certificación de Jefferson como objetor de conciencia, seguirá siendo tratado como un soldado, por eso debe conservar el arma, la intendencia y el uniforme”.

Por último, la postura de los militares presentes en la reunión, fue la de no darle ningún trato de objetor a Jefferson hasta que no llegue un documento oficial que lo certifique como tal, a su juicio las razones alegadas por Jefferson no lo hacen inmediatamente objetor, ya que las creencias religiosas y humanitarias que el manifiesta, según ellos también están presentes en otros integrantes del batallón, además, en palabras del Teniente William Ovaldo Romo, en una conversación que sostuvo con Jefferson le dijo: “Uno puede matar una persona, luego va a la iglesia, reza y pide perdón, y no pasó nada… la religión no es excusa para no prestar el servicio militar”.

Como ACOOC, a partir de este comunicado, queremos dejar clara nuestra preocupación por las condiciones bajo las cuales Jefferson está haciendo su ejercicio del derecho fundamental a objetar. Consideramos que la presión que recibe constantemente Jefferson (que se manifiesta en hechos como pararlo un día a las 3am, obligarlo a que se ponga el uniforme, sentarlo solo a él en un salón y explicarle porque debería desistir de su convicción, basándose en todas las ventajas que tiene ser un soldado) no le permite ejercer plenamente su derecho.

También consideramos que los efectivos que hablaron con nosotros, omiten todas las recomendaciones internacionales, al declarar que solo hasta cuando haya una “certificación oficial” le darán a Jefferson un trato de objetor de conciencia. La ausencia de una certificación o documento similar no es excusa para violar un derecho fundamental, ninguna de las otras formas de objeción de conciencia reconocidas en la constitución depende de un documento para ser respetada, es evidente el desconocimiento de la norma por parte de los militares y en consecuencia, la ausencia total de garantías para ejercer el derecho dentro de las instalaciones militares.

Instamos entonces, a las organizaciones de Derechos Humanos, a los medios de comunicación, y a las redes y plataformas sociales organizadas, a manifestar su apoyo a este joven, que decidió rehusarse a hacer parte de un espiral de violencia, en uno de los batallones más cuestionados del país.

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